Daniel Estrella

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El subwoofer de 100 pulgadas

Por los pasillos de algo que es demasiado grande para ser una casa, quizá una mansión, quizá un antiguo castillo, escuchas unos bajos que retumban por el lugar y te hacen temblar con cada golpe.

La música te atrae, sigues el sonido por los pasillos hasta la entrada de un gran salón, la música es intensa, proveniente de un solo subwoofer de 100 pulgadas colocado en el medio del salón.

Encima de él, una bella figura, vestida con un largo camisón blanco, bailando al ritmo, su larga cabellera azul oscuro moviéndose al son como si flotase en el agua. A cada golpe del subwoofer, con gráciles e hipnóticos movimientos la figura bailaba, sensual, etérea…

Embelesado te acercas, tratando de no perturbar el baile y lo ves, o mas bien, no lo ves, los gráciles movimientos de baile no tienen pasos, porque no tienen pies, el camisón se mueve sobre el subwoofer sin tocarlo, la figura flota.

Salón oscuro de mansión abandonada con vitrales rotos, un subwoofer enorme en el centro y una figura de cabello azul flotando encima.
El salón, el subwoofer y la figura suspendida bajo la luz rota de los vitrales.

El terror te invade cuando, al alzar la vista te das cuenta de que la figura no tiene rostro, solo una superficie lisa y pálida donde debería estar su cara.

Intentas gritar, pero lo único que se sigue escuchando es el retumbar del subwoofer, te llevas las manos a la cara para descubrir tus labios no se mueven, porque no hay labios, el grito no se había quedado atrapado: simplemente no había modo de que pudiera salir.

No puedes cerrar los ojos, porque no hay ojos.

La música continúa su golpeteo y en uno de esos golpes lo ves, el flequillo azul oscuro moviéndose al ritmo frente a tu vista.

Tus manos nunca han estado en tu cara, porque siempre se han movido al ritmo de la música.

Finalmente te das cuenta de que eres la figura bailando eternamente sobre el subwoofer de 100 pulgadas.

Perspectiva inquietante desde la figura de cabello azul, con manos en pose de baile y un reflejo sin rostro sobre el borde del subwoofer.
La revelación final: el cabello, las manos y el reflejo imposible.